domingo, 16 de febrero de 2014

Una tarde en las cercanías del embalse de Santa Teresa




Un temporal tras otro, lluvia, frío y viento. Todo aconseja, una vez más, quedarse en casa. Pero son estos días los que más llegan a sorprendernos en nuestra búsqueda de la luz. La naturaleza nos ofrece su espectáculo entre claros de nubes y el sol de las últimas horas. A los grises y blancos invernales añadimos los intensos azules de los nubarrones cargados de lluvia y los rojos y naranjas de los rayos solares al atravesar la espesa atmósfera. Magníficas dehesas cargadas de vida que se funden con las aguas del embalse con la montaña nevada como telón de fondo. Las grullas, alteradas por la proximidad de su cercano viaje migratorio, buscan un lugar donde pasar la noche.












































2 comentarios:

  1. Me encanta la Dehesa en primavera,y la foto de la cigüeña y la encina es de lujo,me resume todo.

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  2. Gracias. No es una cigüeña son tres grullas.

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