miércoles, 6 de julio de 2016

Fuente Linares


Hay lugares cuyo nombre solamente recuerda a muy pocas personas la importancia que tuvo. Trabajos duros que no solamente contribuían a la economía local, sino que arrastraban con ellos una abundante cultura popular. Esta fuente es de las que los lugareños llaman “romanas”, de las que “cuando llueve mana”, debido a que están construidas en piedra y tienen un arca que protege el agua de su entorno. A las orillas del río Águeda mantiene su agua a lo largo de todo el año. Además de calmar la sed de los que pasan por el lugar, esta fuente tiene un diseño especial relacionado con su nombre. Estaba pensada para realizar algunos de los procesos de transformación de la planta de lino en una fibra textil. El lino, una vez cultivado, se golpea para desprender las semillas que se utilizaran para nuevas siembras o para obtener aceite de linaza. El resto de la planta se ataba en matojos y se sumergía en agua durante un cierto tiempo. Cuando se consideraba oportuno se cogían los hatijos y se golpeaban con una especie de espada de madera para desprender las fibras vegetales. De aquí se pasaba al torcido y al hilado para después tejerlo en diferentes prendas.

En muchos casos el olvido y el paso del tiempo no han logrado acabar con estas construcciones. Más peligro tienen algunas mentes privilegiadas que al descubrirlas pretende “ponerlas en valor”. Cemento en mano, pintura de recubrimiento verde piscina, focos, carteles y rejas acaban en pocos días con el encanto que mantenía vivos las ninfas, hadas de las fuentes, moras encantadas, lamias, xacias, gojas y donas d’aigo.













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