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martes, 16 de julio de 2013

Paseo por la ribera del Tormes



Propongo un pequeño paseo, que puede ocuparnos una mañana, por las orillas del río Tormes, a su paso por la ciudad de Salamanca. Yo lo he realizado en numerosas ocasiones, acompañando a grupos de mayores o en cursos de monitores de tiempo libre. Este recorrido agrupa, al igual que este blog, patrimonio cultural y natural. Tomando como referencia las construcciones relacionadas con el agua nos podemos adentrar en la historia de la ciudad y conocer un rico entorno natural. La mayoría de las personas a las que he acompañado eran de Salamanca y aun así, se asombraron de todo lo que se puede descubrir en tan corto espacio.




El recorrido comienza junto a la estatua del Lazarillo de Tormes, personaje literario que nació junto a estas aguas y donde tuvo sus primeros aprendizajes en la vida. Se topo con el “Toro de piedra” (escultura vetona) que podía considerarse como el monumento más antiguo de la ciudad.




Uno de los principales atractivos del recorrido es pasar por sus distintos puentes y comparar sus diferentes facturas. Hay diferentes elementos que podemos comparar entre ellos.




En estos momentos hay once puentes, pero hace cien años solamente había uno. La importancia del puente se ve reflejada en unos sellos de cera que se guardan en los archivos de la Universidad y de la Catedral. Ya en 1259 el Toro de piedra y el puente eran símbolos de la ciudad.




El primer puente fuel el Romano y que será el primero que crucemos. En realidad solamente es romano la mitad. Las riadas y el tiempo han hecho que la otra mitad se reconstruyera más tarde. Es interesante comparar las dos partes y ver como se diferencian las dos épocas (o más) de construcción.




El puente es una magnifica atalaya desde la que podemos divisar el río y observar a sus habitantes. Las aves son abundantes y podemos ver diferentes especies, algunas nos resultarán sorprendentes.




El Puente Romano agrupa diferentes caminos al ser la única entrada a la ciudad por el sur durante muchísimo tiempo. Por un lado está la Calzada Romana y por otro la ruta trashumante de la Cañada Real de la Plata. A la entrada del puente todavía se pueden observar dos descansaderos para el ganado, hoy convertidos en jardín y pistas deportivas.




Más adelante encontramos la Aceña del Arenal o del Arrabal, que está unida con una presa con el otro lado del río, donde se encontraba otra aceña, la del Muradal (hoy es un casino instalado en la antigua fábrica de harinas). Se supone que las piedras que desaparecieron del Puente Romano se encuentran formando esta presa.




Se forma una amplia lámina de agua y, tras la presa, se forman diferentes islas que sirven de refugio a diferentes aves. Una pequeña pasarela nos adentra en el agua para facilitarnos la observación.




A partir de aquí se suceden los distintos puentes. El primero es el de Enrique Esteban, del que este año se conmemora su primer aniversario. Después el Príncipe de Asturias, el Puente del Pradillo, una pasarela peatonal y al final el conocido como Puente de la Serna, último en construirse y final de nuestro recorrido.








Entre puente y puente podemos observar unos muros con una especie de castilletes para la contención de las aguas de las avenidas. También pudieran ser la base donde se encontraban las tres norias que servían para proporcionar agua a la ciudad.




Las orillas se encuentran cubiertas por una magnifica vegetación de ribera. Pero esta vegetación es reciente, la mayoría del arbolado no tiene más de treinta años y los más viejos superan por poco los cien. Esta colonización de las orillas se debe a dos hechos importantes. El primero es la regulación del caudal mediante la construcción de la Presa de Santa Teresa y el Azud de Villagonzalo que dulcifica las perniciosas avenidas periódicas. El segundo es el abandono de las explotaciones de extracción de arena que se hacían en este tramo del río.




También ha habido colonizadores no deseados, como el visón americano que se muestra ante nosotros con total descaro.





Sirva como botón de muestra, ya que es imposible contar aquí todo lo que podemos observar en este pequeño paseo. Una vez no bastará, cada estación tiene sus características y en cada ocasión podremos descubrir diferentes cosas. No siempre tenemos que realizar grandes desplazamientos, cerca de casa también podemos sorprendernos.






lunes, 22 de octubre de 2012

Ruiseñor bastardo (Cettia cetti)




Al acercarnos a las orillas de los ríos podremos sentir, entre la vegetación, algo que se mueve. Parece un ratoncillo que cambia constantemente de lugar. También escuchamos un canto melodioso, parecido al del mirlo o al del ruiseñor común. Se trata de un pajarillo de unos trece centímetros que, con su color parduzco, se resiste a dejarse ver. Cuando conseguimos divisarlo podemos observar que suele poner la cola perpendicular al cuerpo. Ésta también resulta algo extraña por presentar solamente diez rectrices. Paciencia y a intentar verlo que nos acompaña durante todo el año en los bosque de rivera.




viernes, 1 de julio de 2011

Alba de Tormes. La ribera de un río

De vez en cuando hay algún proyecto que sale adelante. La Diputación de Salamanca en colaboración con el Ayuntamiento de Alba de Tormes ha editado un libro que recoge el patrimonio natural y cultural asociado al río a su paso por esta localidad. Los autores somos Santiago Bayón Vera, Santiago Domínguez Martín y yo.


Con abundantes fotografías y dibujos se hace un repaso de la avifauna, la vegetación de ribera, los peces y otros animales que habitan en el lugar. Por otra parte se hace un repaso de las artes tradicionales de pesca, la arquitectura popular, las vías pecuarias o los pueblos de colonización. Una guía que hará que los paseos por la orilla del Tormes sea más amena.

lunes, 7 de marzo de 2011

Un paseo por el río Tormes

Para satisfacer nuestras necesidades de contacto con la naturaleza propongo una solución fácil y cómoda, un paseo por la ribera del río a su paso por Salamanca. El trayecto discurre entre el Puente Romano hasta el Puente de la Serna. Es un itinerario bastante utilizado por lo que podíamos llamar la ruta del colesterol y además, se encuentra invadido por el carril bici.
Podemos encontrar un amplio patrimonio, desde lo que podemos considerar como el monumento más antiguo de la ciudad, el Verraco del Puente, hasta el más moderno de los puentes, el de la Serna. Hay varias construcciones relacionadas con el agua como la fábrica de harinas reconvertida en casino con su museo. Algunas no son más que meras ruinas como la aceña que hay junto al Puente del Pradillo o los restos de las ubicaciones de las norias que abastecían de agua a la ciudad.
Pero lo que nos sorprenderá será la abundante naturaleza que podemos observar a nuestro alrededor. En algunos sitios el bosque de ribera se encuentra en buen estado con un arbolado variado. La avifauna es numerosa pudiendo ver sin mayor esfuerzo más de veinte especies. Si somos más pacientes y nos ayudamos de unos prismáticos podremos observar muchas más.
Lastima que no valoremos el río en su justa medida y lo convirtamos en un basurero en el que podemos encontrar hasta los carritos de los supermercados. Es muy fácil después echarle la culpa al ayuntamiento o a la confederación del Duero por no limpiar. “No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”.