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domingo, 27 de mayo de 2012

Ranita de San Antón (Hyla arbórea)




Un color tan intenso parece que tiene que pertenecer a algún animal tropical. Además vemos que sus dedos terminan en unas pequeñas ventosas. Y por si fuera poco están entre la vegetación y no dentro del agua. Pues no, se trata de una pequeña ranita que vive en España. Hay otra especie muy parecida, la meridional, que tiene una distribución más amplia. Para distinguirlas nos fijaremos en las bandas laterales negras, que faltan en la meridional. Las hembras son de mayor tamaño que los machos. Al igual que la mayoría de los anfibios son venenosas. Esto no quiere decir que se vayan a lanzar al cuello para inyectarnos su veneno. Los elementos tóxicos los tienen en la piel y solamente nos harán efecto si nos la comemos.







sábado, 16 de abril de 2011

Una de ranas

En estos días de primavera proliferan las convocatorias de masivas excursiones de senderismo. Yo me pregunto que sentido tiene apuntarse a alguna de ellas. ¿Para qué salimos al campo? Mi interés es la observación de la naturaleza y ampliar mis conocimientos sobre ella. Para ello hay que desarrollar el poder de observación, fijarse en los diferentes detalles por pequeños que sean.
¿Pero, se puede hacer esto con dos mil personas a tu alrededor? Yo creo que no. No podremos ver como una simple rana dedica impasible su tiempo a la captura de algún insecto.


Menos aun podremos dedicarle el tiempo y la atención necesaria para comprobar que la rana, en su intento de pasar desapercibida, permanecerá inmóvil incluso cuando una pequeña araña se pasea por encima de su ojo. Podríamos decir que “ni pestañea”.


jueves, 10 de febrero de 2011

Animales de piedra

Un pequeño pegote de piedra pegado a una calavera ha adquirido una fama sin igual. Todo turista que se acerca a Salamanca no se puede ir sin encontrar su ranita y sin llevarse su camiseta, peluche, llavero o cualquier otro suvenir con dicho motivo. Pero ¿es merecedora de dicha fama? ¿Es que no hay más animales de piedra en nuestros monumentos? Será cuestión de fijarnos. Además de la innumerable cantidad de figuras y símbolos podremos encontrar aves, mamíferos, reptiles, incluso insectos. Y no solamente encontraremos animales reales sino que también aparecen todos los animales fantásticos que podamos imaginarnos y que se recogieron en los bestiarios medievales.