Tapias, tapiales, muros, paredes, parapetos, vallas, cercados, barreras, empalizadas, estacadas, setos, cerramientos, cotos, cortinas, bardas son algunos de los nombre que reciben una serie de construcciones que sirven para delimitar un espacio.
Los campos para su manejo ganadero o agrícola necesitan una serie de divisiones que diferencien unos espacios de otros. El ganado, según los criterios del ganadero, debe permanecer en ciertos lugares según las épocas o las condiciones climatológicas. Las huertas necesitan protección contra los animales herbívoros.
Tradicionalmente estas construcciones se realizaban en piedra, según la técnica de piedra seca o a hueso, es decir, colocando las piedras unas encima de otras sin ningún tipo de amalgama.
Hay diferentes tipos de colocación de la piedra, según el constructor que lo realice o según el tipo de piedra utilizada.
En Salamanca podemos encontrar tapias de pizarra, granito, cuarcita o de cantos rodados pertenecientes a las rañas de Ciudad Rodrigo.
La construcción también necesita de distintas soluciones según el problema a resolver, así los pasos de agua necesitan de soluciones imaginativas.
Como todo elemento relacionado con el hombre las tapias también son soporte para la comunicación o la superstición, conteniendo símbolos para la protección o muestras de religiosidad popular.
A parte de su función delimitadora las tapias contribuyen a dar vida al paisaje. Entre las piedras nacen diferentes plantas y algunos animales construyen sus guaridas. Son islas de diversidad que contribuyen en la lucha contra las plagas y frenan los efectos erosivos de los vientos.

















