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miércoles, 17 de agosto de 2011

Tapias

Tapias, tapiales, muros, paredes, parapetos, vallas, cercados, barreras, empalizadas, estacadas, setos, cerramientos, cotos, cortinas, bardas son algunos de los nombre que reciben una serie de construcciones que sirven para delimitar un espacio.


Los campos para su manejo ganadero o agrícola necesitan una serie de divisiones que diferencien unos espacios de otros. El ganado, según los criterios del ganadero, debe permanecer en ciertos lugares según las épocas o las condiciones climatológicas. Las huertas necesitan protección contra los animales herbívoros.


Tradicionalmente estas construcciones se realizaban en piedra, según la técnica de piedra seca o a hueso, es decir, colocando las piedras unas encima de otras sin ningún tipo de amalgama.


Hay diferentes tipos de colocación de la piedra, según el constructor que lo realice o según el tipo de piedra utilizada.




En Salamanca podemos encontrar tapias de pizarra, granito, cuarcita o de cantos rodados pertenecientes a las rañas de Ciudad Rodrigo.




La construcción también necesita de distintas soluciones según el problema a resolver, así los pasos de agua necesitan de soluciones imaginativas.




Como todo elemento relacionado con el hombre las tapias también son soporte para la comunicación o la superstición, conteniendo símbolos para la protección o muestras de religiosidad popular.


A parte de su función delimitadora las tapias contribuyen a dar vida al paisaje. Entre las piedras nacen diferentes plantas y algunos animales construyen sus guaridas. Son islas de diversidad que contribuyen en la lucha contra las plagas y frenan los efectos erosivos de los vientos.

martes, 12 de julio de 2011

El Chozo


Una de las características de la Arquitectura Popular es que suelen encontrar soluciones prácticas a los diferentes problemas que se le presentan. Este es el caso de las construcciones auxiliares que cumplen diferentes funciones según las necesidades.


Los trabajos del campo se realizan, en ocasiones, en zonas apartadas de las viviendas y se necesita algún lugar donde refugiarse de las inclemencias del tiempo o donde guardar los diferentes aperos. Cuando las labores eran de temporada, principalmente en verano, se solía realizar construcciones perecederas, de fácil construcción que aguantaran la estación.


Construcciones más sólidas se realizaban en piedra seca, sin amalgama. Su planta suele ser circular por crear menos problemas de resistencia a la hora de realizar la cubierta. Esta se podía realizar con materiales vegetales pero la forma más común es con piedra en falsa cúpula. Su construcción se realiza aproximando cada vez más las sucesivas hiladas hasta completar una semiesfera que en muchos casos era cubierta con tierra y vegetación.


Los huecos son escasos y de pequeño tamaño. En la mayoría de ocasiones solamente encontraremos la puerta. En otras podremos encontrar un hueco en medio de la cubierta a modo de chimenea. La técnica constructiva ha permanecido sin grandes alteraciones desde el neolítico hasta casi nuestros días, lo que dificulta su datación.


Hay diferentes tipologías según las zonas y según su utilidad. Algunos de los chozos sirvieron de vivienda para familias de trabajadores del campo. Construcciones del mismo tipo sirvieron para el manejo del ganado. Pueden recibir diferentes nombres como guarda viñas, cortavientos, parideras, chiviteras, cochineras, etc., siempre aludiendo a su función.