viernes, 8 de marzo de 2013

Dólmenes y Verracos




Haciendo un trabajo para recordar al P. Morán, tuve que hacer un repaso a los monumentos del pasado de la provincia de Salamanca. Dólmenes, casas del moro, tiriñuelos, turriones son algunos de los nombres que reciben los monumentos funerarios de la prehistoria. Su estado de conservación es muy variado pero en todos los casos se mantienen más por el olvido que por otra cosa. Se encuentran en fincas privadas. Normalmente los propietarios no se oponen a su visita. Cuando se oponen a ello pasa por la imaginación las cosas que tendrán que ocultar.















Otro de los monumentos prehistóricos que encontramos, en lo que fue territorio Vetón, son los verracos. Son esculturas zoomorfas que, ahora, aparecen adornando plazas de pueblo y que en algunos casos fueron recatadas de cercas y paredes. Alguno fue destruido al intentar extraer de su interior los lingotes de oro que la tradición puso dentro del granito. Otros desaparecieron misteriosamente cuando el bien común se intereso por ellos.














Para acabar un menhir de regalo.




miércoles, 6 de marzo de 2013

La Sierra




Salamanca está constituida por tres unidades morfoestructurales. En primer lugar están las planicies cenozoicas y cuaternarias que ocupan la parte Noroeste, principalmente. En segundo lugar están las Penillanuras que ocupan gran parte de la provincia. Y por último están las sierras que ocupan la franja Sur, en el límite con Extremadura.




Las Sierras son los lugares con mayor altitud y con un relieve más pronunciado. En muchos lugares aparecen afloramientos rocosos constituidos por diferentes materiales. Granito, cuarcitas y pizarras son los principales componentes. Es fácil encontrar fósiles como las crucianas (huellas de trilobites) o marcas del oleaje del fondo marino.




Aunque como he dicho Las Sierras ocupan la franja Sur de Salamanca, cuando en la provincia se habla de La Sierra se piensa principalmente en la de Francia. Dominada por la emblemática Peña de Francia tiene un carácter especial. Su cultura tradicional es bien conocida. Leyendas, indumentarias, arquitectura y tradiciones se mantienen con fuerza. Pero el patrimonio natural no se queda a la zaga. Bosques de robles melojos, manchas de monte mediterráneo mezclados con cultivos tradicionales de castaños, vides, olivos y frutales. La avifauna está representada con especies emblemáticas como la cigüeña negra o el buitre negro. En algunos lugares todavía se espera que pueda aparecer algún lince. Reptiles, anfibios e insectos también están representados. No en vano parte del territorio está declarado parque natural y todo él está dentro de una reserva de la biosfera.




























miércoles, 27 de febrero de 2013

Otra noche de paseo por Salamanca




El frío no anima a pasear. La jornada futbolística contribuye a la soledad de las calles. Altos contrastes entre las luces y las sombras invitan a probar técnicas pictóricas. No es algo nuevo pero no lo había probado nunca. Quizás estas imágenes se acerquen más a la promoción turística de intoxicación etílica de fin de semana. Al igual que podemos hablar de paisajes del miedo o paisajes fugaces, es posible que podamos hablar también, de los paisajes de borrachera.


































viernes, 22 de febrero de 2013

Volvemos con el agua




El agua es como el alma del paisaje.”
Miguel de Unamuno




El agua es uno de los principales agentes modeladores del paisaje. Por una parte los ríos y glaciares van desgastando las tierras por donde pasan recogiendo el agua. Forman valles, barrancos, llanuras de inundación… Por otra las nieves, lluvias, nieblas y rocíos favorecen la aparición de diferentes tipos de vegetación según su abundancia y regularidad.




La roca forma la base, dura y resistente. El agua, blanda y cambiante, esculpe con paciencia. El paisaje es el fruto del tiempo y de la acumulación de múltiples factores. El hombre, uno de sus últimos actores, condiciona su futuro.




El rumor del arroyo y el canto de los pájaros son el tic-tac del reloj de la vida.”
Miguel de Unamuno