martes, 22 de enero de 2013

De noche por Salamanca




Pasear en una noche de invierno, en un día de diario, es la mejor forma de disfrutar del centro histórico de la ciudad. La niebla y la lluvia realzan más el color de la piedra bajo la luz eléctrica. Lejos las aglomeraciones de los fines de semana, las borracheras que enturbian la visión, los cristales rotos…



















Fotografías realizadas con cámaras compactas a pulso.


sábado, 19 de enero de 2013

Por el Pirineo




Hacer la mochila y llegar a la estación, con el tiempo justo para comprar el billete y coger el tren. Burgos, Zaragoza, Sabiñánigo, un día para llegar a Torla. Es principio de noviembre y el pueblo está vacío. No hay turistas y los locales han decidido irse de vacaciones. Restos del otoño y primeras nevadas. En el recuerdo, días maravillosos disfrutando de paisajes espectaculares. En los Ektacrome también se nota el paso del tiempo.






































lunes, 14 de enero de 2013

Toros, buitres, encinas…




Sigue el invierno. El tiempo sigue empeñado en no dejarnos disfrutar del sol. Recorremos los caminos de la provincia de Salamanca, completando una tupida tela de araña. En las vaguadas de los encinares el toro bravo. Tras la pequeña loma un grupo de buitres leonados. Bajo las encinas los cerdos ibéricos terminando la montanera. El paisaje adehesado.
















martes, 8 de enero de 2013

Milanos en la niebla




Es invierno. Incluso al sol le cuesta madrugar. Su luz, ligera, incendia la vegetación entre la bruma. Ellos están allí, impasibles en su viejo roble seco. Acechan caminos y carreteras esperando que los escasos vehículos dejen a su paso algo para comer. También ellos pueden convertirse en victimas del atropello. La niebla borra el horizonte y mete el frío hasta los huesos.














miércoles, 2 de enero de 2013

La presa de Almendra




En 1970 se puso en funcionamiento la central eléctrica de Villarino, siendo esta presa la encargada de aportar la energía. Gran embalse que ocupa una superficie de 8.582 hectáreas, entre las provincias de Salamanca y Zamora, reteniendo las aguas del río Tormes. En su altura máxima mide 202 metros, siendo una de las más altas del mundo. Su llenado transformo el paisaje en un enorme lago.




En los periodos de sequía, cuando las aguas descienden, podemos disfrutar de un extraño paisaje. Las construcciones (tapias, chozos, molinos, etc.) se mantienen en perfecto estado. Todo está limpio, sin vegetación, como si alguien hubiera pasado una aspiradora. Una fina capa de sedimento lo cubre todo. Podemos ver bandas en el suelo, indicándonos los diferentes niveles del agua. Observamos la erosión en los bloques de granito. Si hay tiempo suficiente, la vegetación vuelve a colonizar el lugar.